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03 marzo 2014

De cuando me relajo un montón...

Mira, el yoga me está sentando súper bien. Estoy muy contenta. 
Mi profesora es rusa, ¿sabes? Y yo me alegro un montón por esto. En cuanto la vi cuando fui a preguntar cosas que me inquietaban (veáse el horario, por ejemplo) a la academia esta, pensé ‘oh, tú eres super rusa, ¿no?, ¡aquí me vas a tener 2 veces por semana, rubia!’.

Tengo pendiente enterarme de qué parte de toda Rusia es, aunque a mi me da un poco igual, con tal de que sea bastante del Este. A mi siempre me ha dado la impresión que los rusos no tienen sentimientos, ni corazón (la gente del Este, en general, que menudo pifostio de países tienen estos montado desde que la URSS explotó, pos, todos esos de esos países, ses, los del Este).





Pero vamos, es mi impresión, tampoco quiero que se me ofendan todos los rusos que me puedan leer (aquellos que tengan algo parecido a algún sentimiento, claro, y que además me lean…bueno y aquello que, aunque no sean rusos ni na, se ofenden por solidaridad).
 Y no creo que sea nada negativo ni nada. Muy al contrario, los admiro, los envidio y estoy super contenta de que mi profesora de yoga sea rusa y no tenga sentimientos. De esta forma estoy completamente segura de que no le causo repulsión, ni tiene pensamientos dañinos para-conmigo cada vez que hago el aspa en clase. Se la resbala, se le ve en la cara que no siente deseos de empalarme cuando ella dice ‘¡¡chukunathra!!’ y yo adopto mi posición comodín del ASPA, que es la que hago cada vez que no entiendo el nombre de la asana en cuestión (que es siempre y que aunque la entendiese, ya me dirás tú como la hago…) cuando estamos yo y el resto de la clase de pié. Tengo dos damasanas comodín. El aspa cuando tamos de pié, y el muerto, cuando estamos tumbaos.
Lo cierto es que entendería que la profesora me viniera en forma de hostia cuando ve, a través del espejo, a todo quisqui haciendo algo parecido a un árbol y a un diminuto punto negro (yo es que trato de ir siempre de negro a las clases, por varias razones, a saber, por mis raíces ninja, de las que no puedo hablar, porque casi nunca plancho mi ato de yoga y porque me veo más delgada en los espejos, en orden inverso), pues eso, un punto negro al final, haciendo el aspa. Yo lo haría, me entran ganas de pegarme una hostia a mi misma y me odio (yo es que soy más latina, ¿ves?), pero ella no, ella y su mirada gélida no tienen ningún sentimiento hacia mí, y yo así estoy tranquila, sólo utilizará la violencia si su gobierno (u otro) se lo ordena, como Nikita, y yo todavía no he escrito nada sobre Rusia y su gente maravillosa sin sentimientos.

Tengo algunos momentos malos con las asanas, pero no porque no lo intente. Por mi elasticidad de grillo, porque yo no puedo controlar la rectitud de mi espalda, y porque no llego a tocarme los tobillos con las manos sin doblar las rodillas (desde nunca, nunca).
Ahora, el día que toque el aspa de verdad, lo voy a bordar. De hecho tengo que enterarme si hay función de navidad, y si podría protagonizar el pasaje del aspa, porque de verdad que lo niquelo, te lo juro. Además en casa ensayo a veces por si tal, y tengo una variante que va a dejar al respetable patidifuso….el ASTERISCO (no te puedo dar detalles, por el factor sorpresa, pero algo tiene que ver con estirar los dedos de las manos y los pies en plena aspa, ahí te lo dejo, no espero que lo entiendas…).

Otro problemilla que tengo en la clase de yoga es cuando acaban las asanas, y llega el momento de la concentración y meditación. Y no lo entiendo, de verdad, porque yo tengo mucha concentración (tengo que meter millones de ideas malignas y recuerdos rencorosos en mi cabecita, te digo que han de estar concentradas), lo que pasa es que también tengo muchos pensamientos, creo yo.
El primer día ya vi que iba a tener que crearme alguna táctica para no acabar ‘la meditación’ encendida perdida por haber repasado mentalmente todos mis conflictos internos. ¿Ves? Esto a mi profesora le sale de puta madre, claro, es rusa, ¡tocate los huevos!. Estoy probando varias estratégias, de las cuales he desechado ya una cuantas. La primera que deseché fue la de cantarme canciones mentalmente, pensando que al estar concentrada en la letra de la canción, pues por lo menos no se me va la pinza al reino del absurdo. He aquí en lo que suele derivar mi estrategia:
‘hoy quiiiiero confesaaar que estoy enamoraaadaaaa, nananaaaa, pa matar los rumooores d’aquella esquiiiinaaaa ->que pelazo el de Isabel -> negrote-> lo que estará sufriendo esta mujer-> estaría guay que en el juicio malaya se arrancase con ‘hooooy quiiieeeroo confeeeesaaaaarr’-> molaría -> menúda pájara, que aguililla -> dios que asco del muñoz…ains dios, pero estos dos follarían y todo….¿por qué? No puede ser…con el pelo aceitoso del otro…’
Y así, de esta forma tan resumida puedes ver como en clase de meditación acabo pensando en Isabel Pantoja y el Muñoz haciendo cosicas…pos no me renta la meditación. Te lo juro.
Voy a probar la estrategia de contar hasta un millón. No tengo claro que me funcione, porque yo cuando cuento, cuento por millones como Alaska. Millón de  cosas que tengo por hacer, millón de hostias que le soplaba yo a según que teleñeco televisivo, millón de minutos vitales que me he

gastao en el pulgoso y asqueroso CandyCrush…entonces claro….’un millón de millones, dos millones de minolles, tres michirones de michones, cuatro patas tiene mi gato…’ no lo veo.

Pero bueno, mientras solvento estos asuntillos, siento que estoy muy a gusto en practicando yoga ruso.
Excepto por el tema este de las posiciones. Y bueno si no tenemos en cuenta la movidita esta de concentrarse. Y, vale, no te lo he contao por no mal meter, pero tengo una archienemiga que me quita mi sito cuando me descuido. Sin meterme en detalles...menuda arpía. Casi salto del coche en marcha el otro día cuando la vi que llegaba a la clase antes que yo….y es que aquí no existe respeto por nada. Debe de tener 118 años, pero corre que se las pela cuando se trata de quitarme el sitio… igual piensa que es suyo o algo, cosa que no entiendo, porque allí no hay nombre en los sitios ni nada. Y si hubiera nombres, pondría el mío, que llevo en ese sitio desde que empecé, no es mi problema que ella se tirara 3 meses sin venir por no se que cosa de la cadera…amos, ¡a mi no me va a explicar lo que son los problemas de cadera! Y yo no me hago la remolona en la cama del palo ‘uy, no voy a ir a yoga porque tengo una cadera chunga’… Yo que se, la gente es que es muy egoísta.
 La odio casi tanto como al Fiat Multipla (que esa es otra…ya hablaremos de esto cuando tengamos otro rato…).


Después hay otra cansina, que no llega a ser mi archienemiga, pero que me da mucha rabia también, porque no lleva el ritmo en los ejercicios. No lo lleva. Lo siento pero no lo llevas, cansina. Es lenta y a mi me rompe la cadencia. Y a mi me cuesta mucho mantener la cadencia (y otras cosas) y ésta me la rompe. Todos los días, cuando mi rusa dice ‘bueno, pues hemos terminado por hoy’ (en un perfecto castellano), me quedo con las ganas de acercarme y decirle ‘esa de ahí no ha terminao, paece que si, pero va super lenta y ha tenido que saltarse varios movimientos que ahora mismo no te puedo decir, porque yo voy a lo mio, pero que si no es así , no me explico, porque a mi me rompe la cadencia de lo lenta que va, me crispa, y así me es muy difícil meditar, hazte cargo’. Pero no lo hago, porque mira, bastante tiene la rosa con ser rosa.




Normalmente me voy echando leches de ahí, por no causar un conflicto internacional, ni posar el foco de la KGB sobre mi, ni liarme a enseñar, un tanto exaltada (que me lo noto), a dos niñatas caraperro cómo se doblan las esterillas y se meten en el armario de forma que no entierren a modo avalancha al siguiente individuo que trate de guardar su material en el pulgoso armario, osea YO, me la suda si entierran a mi archienemiga. ¿Tu has visto a alguien comerse una esterilla? ¿no? Pues vente a yoga el miercoles...

Corro a mi coche como alma que lleva el diablo, lo cual me sirve del ejercicio cardio que necesito para completar mi deporte diario.

Ir a Yoga son todo ventajas. Creo que no voy a volver.


A.S.P.

7 comentarios:

  1. Qué bueno acabar el día leyéndote y echando unas risas. Gracias por los buenos momentos.

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  2. A sus pies siempre Raúl!!

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  3. Prima mía!! eres genial! serán los genes?? yo creo que si, no hay duda je je je .... un beso

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  4. jajaja sin duda alguna, ten lo claro!! Besos!!

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  5. Yo ya de entrada no soportaría a una profe de yoga Rusa. Poco yoga he practicado en mi vida, pero en lo que coincido contigo es cuando llega el momento de la meditación y concentración. No hay manera de relajarme, a mi hasta me suben las pulsaciones de lo largo que se me hace... Supongo que lo que me pasa es que también tengo muchos pensamientos...
    Buen post!, me ha divertido mucho.
    Un saludo

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  6. Aunque sea tarde, me uno a los elogios; me ha encantado la entrada. Esos archienemigos ...

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  7. Oh chufas Lola y Rubén! qué no había visto vuestros comentarios!! gracias chatos! Y si...me rio yo de Moriarty...jisjijs

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