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31 julio 2013

De a ver cuando nos juntamos otra vez, propietarios...

Mira, yo entiendo que cada cual es esclavo del tiempo que le toca vivir, y que sólo unos pocos se pueden permitir escapar de las circunstancias de su época, hacer de su capa un sayo, y vivir según sus normas. Dos o tres decenas, entre millones de personas, en mi opinión. Visionarios, idealistas, inadaptados y, los que más me gustan a mi, aquellos nacidos con este savoir faire inexplicable que da el ‘me la suda tanto todo que creo que voy a morir de deshidratación’. Estos son mis preferidos, mis idolatrados, son la monda, los otros me parecen muy cansinos a veces. Pero bueno, sobre mis idolatrías y obsesiones ya te contaré en otro rato si ves que tal, que yo idolatro muchas cosas y personas, unas merecedoras de idolatría y otras de ácido sulfúrico... y también puedo ser muy cansina.

Al resto de los mortales nos queda poco más que la resignación ante cosas como la obsolescencia programada. Que crispación. Que mala hostia. Que asco de contemporaneidad.