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10 enero 2012

De cuando vino, vio y se quedó, hace 30 ya...


Hoy es el cumpleaños de alguien qué conozco desde que nació aunque nunca me lo han presentado. Un día llegó a casa y no tuvo ni la decencia ni la educación de decirme ‘hola’. Sólo llegó, y ya nunca se fue. ‘La visita eterna’ podría haberse llamado, perfectamente, y en vez de eso decidió firmar con mis apellidos las notas falsas, cuando supo escribir.
No recuerdo como era cuando llegó, porque no me interesaba de él, más que su minúsculo brazo, con el que yo jugaba a los bebés. Cogía su brazo y lo acunaba, le hacía mimos, lo pintaba con rotulador, y lo dormía. Todo lo que hubiera más allá de esa extremidad, me molestaba. Me restaba autonomía, no se si me entiendes. Me era muy difícil trasportar a mi bebé con semejante apéndice gritón y pucheroso, sin contar con los guardianes acechantes que le rondaban sin tregua. Muy difícil, aunque no imposible, no se si me entiendes ahora…

El apéndice no me caía ni bien ni mal. En serio. Me molestaban algunas cosas, pero vamos, pequeñeces sin necesidad de mención. Hasta que un día dejó de ser apéndice de mi brazo-bebé para convertir se en un ente por sí mismo.
El primer recuerdo que tengo de él como individuo me viene como dos ojos gigantes al borde del llanto. Nunca he conocido nada tan al borde del llanto como los ojos de ‘la visita eterna’. Ese crío lloraba por todo. Lloraba cuando le hacían fotos, lloraba cuando lo mirabas fijamente, lloraba cuando le mirabas de reojo, lloraba cuando le mirabas de repente. No soportaba que lo mirasen, por lo visto.
Tampoco entendía nada de la vida. Lloraba cuando se le explicaba de manera amable que alguien con más cabeza que él era el elegido para montar el su barco pirata el día 6 de enero. Lloraba cuando se le mostraba cívicamente que los grupos de juego en la caseta estaban divididos por edades y estaturas y se le invitaba a volver con ‘yoda’ y ‘rabi’ a jugar. Esos perros debieron sentirse muy menospreciados con tanto llanto.
Lloraba cuando lo depositaba en su fila del colegio, con los de su clase. Tampoco soportaba la discriminación por edades, por lo visto.

Tanto llanto lo hacía débil, a todos los niveles. Era un niño pegado a un pañuelo y a un termómetro. Yo eso no lo llegué a entender nunca, pero lo toleraba. Hasta que un día amenazó con no venir a mi comunión. Y dejé de tolerarlo. ‘¿perdona? ¿qué no vas a venir a dónde? Como se cancele mi acto y no me pueda vestir de princesa te va a dejar de ir la sangre a mil, ipso facto, porque te la pienso sacar con la pajita del zumo’ Eso fue exactamente lo que pensé cuando me dijeron que 'la visita eterna' estaba muy débil para andar porque tenía 'velocidad en la sangre'… inmediatamente tomé cartas en el asunto y opté por una cura psicológica infalible a una semana de mi coronación (si, mi traje de comunión tenía corona, ¿qué pasa? lo mio me costó convencer a mi madre). Cada vez que me miraba le cantaba ‘voy a miiiil, y no puedo paraaaar, difícil controlaaaarrrr’ ‘voy a miiiill’ ‘vooooyyyy a miiiiillll’. El lloraba, pero consiguió calmar su sangre y venir al ágape en mi honor por su propio pie. Debió ser un farol de sus glóbulos rojos o hice muy mal en no estudiar medicina.

No entendía nada, y no soportaba vivir en comunidad. Es la conclusión a la que llegué y por eso no lo estampé nunca. No por falta de razones, porque te puedo contar mil situaciones exasperantes y nervioseantes, si no porque yo debía ser muy comprensiva y además una visionaria. Y porque quizá secretamente pensaba que la visita terminaría por largarse!

Una visionaria debí ser, sip. Por eso debí pasar por alto que su peli preferida fuera ‘Este Muerto está muy vivo 2’ y que me hiciera verla todas las sobremesas de un verano, atemorizada por la amenaza de sus ojos lacrimosos. No lo asesiné cuando eligió la banda sonora de las Tortugas Ninja cuando nos compraron nuestro primer CD. Atiende, sólo le gustaba la carátula y por eso perdimos la oportunidad de que nos comprasen Grease. Asustantemente visionaria, ¿me dirás que no? Cualquier persona normal lo hubiera estampado.

 Todavía no recuerdo el momento en que la visita eterna se convirtió en persona. Pero lo hizo. Una vez, de copas, me quedé mirándolo mientras él insistía al DJ por una de mis canciones preferidas y caí en la cuenta de que hacia un tiempo que, si nos encontrábamos los sábados, nos quedábamos juntos hasta que encendían las luces del garito de marras y nos bajábamos a casa como piojillos o serenos, de risas o a gatas, sin reproches. Jamás me ha reprochado nada. Ese que entonces pedía aquella canción, se sabía todas mis canciones preferidas. Y mis pelis. Una noche, no hace tanto, lo escuché recitar a Cyrano de Bergerac, a la vez que lo hacía Gerard Depardieu, años después de que a mi me diera la fiebre con la dichosa peliculita…en ese momento cabía un elefante en mi corazón. O dos de los pequeños. No se lo dije, pero me hizo sentir que siempre estaría ahí.

Hoy no quiero que se me pase. Hoy querría decirle que siempre he admirado su optimísmo y su capacidad de dar, sin pedir. Que soy muy consciente que la mayoría del tiempo que hemos pasado juntos era él el que cuidaba de mi, y no al contrario. Que admiro la fuerza con la que se levanta cada mañana, aunque no todas las mañanas haya sido fácil levantarse. Que envidio su tesón, su nobleza y su forma de contarle un chiste a la vida, cuando la vida le dice ‘hoy tampoco va a poder ser’. Que su incondicionalidad con las personas a las que quiere me reconforta, en estos días que no conoces ni a tu sombra. Que yo siempre la he sentido y que muchas veces me ha ayudado mucho más de lo que pueda imaginar. Quiero decirle que nunca será una visita donde yo esté.

Hoy mi hermano cumple 30 años y, aunque ya hace tiempo que no lo veo llorar, quiero que hoy sepa que, si volviese a hacerlo, estamparía a quien lo provocase, porque es una de las personas más importantes de mi vida y lo necesito otros 30 a mi lado, incondicionalmente, con su enorme sonrisa llena de dientes.

Love u  J.

A.T.P 

2 comentarios:

  1. Doy Fe de tan sabias palabras prima mía y lo corroboro casi todo jejeje...
    Por otro lado quiero decirle a ese hermanete tuyo ¡¡Felicidades primico!!!! con un poco de retraso eso sí...
    Mi apendice hemanil está también apuntico de cumplir.. ainssss como pasan los años mama mía...

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  2. Madre y yo sin hermanos y tu diciendo esas cosas tan bonitas

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