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07 octubre 2011

De cuando pipa que vuela...a la cazuela!


Mira, últimamente me noto jugando en el filo de la navaja.
 Normalmente, soy consciente del peligro que compromete mi integridad física y hago lo que puedo por evitarlo, en condiciones normales. A 0ºC y 1 atm de presión. Si varías la temperatura y, sobre todo, la presión, experimento periodos de inestabilidad raruna. Conforme se va aumentando la presión, mi comportamiento se torna errático. Si el empeño es el de aumentar la presión metiendo atmósferas, así, como si no hubiera mañana, pues estallo, como casi todos los cuerpos, y se mancha todo de sangre y tripas y demás tejidos que, además de asquerosos, no saltan de la alfombra jamás. Se puede llamar ‘punto de no retorno’ o ‘punto de me-cago-en-la-leche-que-necesidad-había-de-mandarlo-todo-a-tomar-por-culo’. La cuestión es que, en condiciones normales, soy capaz de intuir el peligro. Y por eso ahora mismo intuyo que, de seguir así, al final me corto.
 ¿Pero qué puedo hacer (si después de tanto tiempo, no te dejo de querer….me sale automático, guiño a Los Planetas) cuando el hastío inunda todo a mi alrededor? ¿Compilar programas? ¿Limpiar el escritorio de mi cabezón? ¿quitarme el esmalte de las uñas? ¿buscar idea positivas y enriquecedoras? Pos no ves que no!!?? Yo en estos casos sólo tengo dos caminos. Probado. Me sale sin querer. O me da por pensar maldades o me da buscar límites.



Esta mañana he probado un nuevo juego. Te lo voy a contar, pero esto, ten lo claro, no es un juego de niños. ¿Has oido hablar alguna vez de La Pipa Rusa? Si, la Pipa Rusa(nota al pie)….acojona, eh? No es para menos. Pero es que cada vez necesito emociones más fuertes para superar el hastío. O cada vez me hastío con más facilidad.
Hay dos variantes. La Pipa de Girasol Rusa, y la Pipa de Calabaza Rusa. Yo he jugado a la primera, y no es moco de pavo.
Se trata de poner una fila de pipas, al azar, y cerrar los ojos. En esa fila hay pipas buenas, pipas malas y pipas de morirte de la aprensión (ahora me viene a la mente La Almendra Rusa, pero oye, en la máquina de vending no hay bolsas de almendras, ni tampoco armas, joe! Que t empeñas en sacarle punta a todo!).
 Bueno, pues cierras los ojos. Los cierras porque te das cuenta que estás jugando tú solo y no tendría sentido abrirlos un poquitín pequeñajo, ni nada. Los cierras (los ojos) y coges una. Te la metes a la boca rápidamente y la masticas…mmmmm….pipa buena? Estupendo. Repites la operación. 
Masticas la segunda…mmmmm…oh oh…pipa mala…aaaiiinnnnsss, pipa mala…notas como el gesto de tu cara se tuerce. Se te levanta tembloroso el labio superior y tratas de que nadie te note la tensión de la mandíbula. Miras fijamente a la pantalla del ordenador sabiendo que pondrías la misma cara al leer según que correos, con lo que nadie sospechará.  Pasas el trago como puedas, porque una pipa mala no acaba el juego, te da la oportunidad de seguir una pipa más, o plantarte y ponerte a limpiar el escritorio de tu cabezón a sabiendas de que te has rendido y no tienes más remedio que dedicarte a tareas mediocres y poco estimulantes. Pero claro, tienes otra oportunidad…y si la pipa fuera buena…mientras piensas esto, se te ha pasado el sabor de la pipa mala y estás en disposición de volver a intentarlo….porque el dolor, como ya sabes tu, se olvida. Y cierras los ojos. Y coges tu, posiblemente, última pipa. Piensas en lo que significaría una pipa mala, el fin irremediable del juego, pero la probabilidad de una pipa buena, instala en tu mente esa idea de laureles y vítores que no sabes en qué momento de esta estúpida gesta se planteó como posibilidad, pero que ahí está. Vítores. Laureles. Pipa a la boca. Masticas….
AAAAARRRRGGG PIPA MALAAAA, AAAARRRGGG QUE ASCOOO, PIPA NIVEL 3!! AAAARRRRGGG. NOOOO!! PODRIDAAAAAA!!
Ahora sólo te queda abrir la boca, intentar no vomitar el teclado, hiperventilar y salir por patas al baño a escupir la horrible semilla caducada y pastosa, posiblemente con gusanos dentro, mientras le enseñas a tu compañero de mesa la lengua involuntariamente mientras te levantas y le haces un gesto de ‘después te lo explico, si llama alguien, estoy en una reunión’. Él te mira con una expresión de ‘yo, cuando me note lo más mínimo que llego a tu punto, me pido la baja o me pego un tiro’. Y llegas al baño y metes entera la cara bajo el grifo. Ábrelo, porque si no, no sale agua, los grifos no entienden de urgencias. Y cuando llevas 5 segundos notando el agua resbalar ya empiezas a volver en ti y a lamentarte. A lamentar lo bonito que hubiera sido que hubieses pillado 3 pipas buenas seguidas, porque así, se te hubiera cumplido el deseo que pediste al principio del juego…La gloria no la encuentran todos los que lo intentan, pero tú, puedes volver a tu sitio orgulloso de haberlo intentado. O no, pero mira, eso ya son las ganas que tengas de castigarte.
La cuestión es que, así con la tontería, 10 minutejos, como poco, de hastío, se te han convertido en minutejos de emoción...y oye! Que se te puede cumplir el deseo!!

A.S.P

Nota al pie: La Pipa Rusa está basada en las inestimables ideas y consideraciones de una rubia que espero que nunca se hastíe tanto como para perfeccionar este y/u otros juegos contra el aburrimiento. O yo tengo mu mal futuro.