Páginas

04 julio 2011

De cuando la vida sólo es tiempo que pasa...relativamente


Es algo extraño como pasa el tiempo, de lento, en determinados casos. Y qué rápido en los otros. Esperar algo suele llevarme al primer caso y, tenerlo al segundo o al primero, dependiendo de cuan madura esté la idea del siguiente anhelo. Parece que siempre gane en manifestaciones el tiempo lento, pues…y sin embargo, todo momento me parece rápido al recordarlo, a postriori. 
Recuerdo ahora el lapso de mi vida estudiantil como un suspiro, cuando yo, aquellos días, sólo esperaba su fin. No recuerdo la agonía pastosa en la que se convertía la tarde al esperar que el teléfono sonara, durante todas las tardes de todo un verano. Sólo tengo la sensación de una estación pasada, sin buenos recuerdos, al tiempo de un chasquido de dedos. Igual de rápido que pasó la estación posterior, y el siguiente verano, éste con buenos recuerdos, aunque igual de rápido.
 Es algo extraño, cuando, viviendo situaciones de espera, jurarías que los minutos de ese reloj tienen muchos más segundos de los estipulados. Cuando sacrificarías sin pensarlo varios miles de los pulsos que te separan del acontecimiento esperado, sepas o no sepas el momento justo en el que tendrá lugar. Es extraño como se olvida la ansiedad que te generó el vilo que precede al suceso, puede que eclipsado por el sentimiento de desencanto posterior, puede que sustituído por pura inconsciencia, puede que simplemente olvidado. 
Es un dolor, que, como todos, se olvida, se distorsiona y se disipa, dando lugar, como tantos otros dolores, a la sensación opuesta, de celeridad, en este caso. Más que extraño, me resulta desconcertante y me hace sentir poco justa, poco métrica, poco racional, el hecho de que, sabiendo esto, siga albergando la misma desazón, ante la misma ciscumstancia, una y otra vez... Más que desconcertante, me resulta desalentador, tener la certeza de que, esos minutos que dejo pasar a la espera de aquello ahora incierto, serán lo único que desee cuando vislumbre la falta irremediable de nuevos momentos, divididos en pequeños tics-tacs, tan valiosos, por lo efímeros.
Eso, mira tu lo que te digo, me parece una putada (perdón, una paradoja de la vida).

¿Pero quién echa cuentas tan a largo (optimista que me he levantado hoy) plazo? Yo no. Yo sólo me dedico a desesperarme mientras miro el reloj de mi cabezón del curro, cada medio día, parado en las 12.34h. Porque se para. Te lo juro. El cabrón se para. Y yo sufro, mucho (ya sabes tu que estoy en la Champions de dejadores de manguera colgada durante el repostaje en gasolinera y en la Europa League de sufridores sin ton ni son, vamos, yo veía el UN DOS TRES de pequeña, con la esperanza de que subiera Mayra a abrazar aquellos dos mequetrefes que veían como regalos se piraban al compás de la Bombi, escaleras p’arriba…yo creo que con un abrazo, hubieran sufrido menos). Y no te creas que después de salir del picapollos donde me gano la vida a base de teclear sentencias lógicas que me interesan lo mismo que los impuestos, tengo yo unos planes de estos de cagarte de la envidia y de decir ‘joder que pasión tiene esta por la papiroflexia’…no.
 No tengo más que recordarte (que ya lo sabes tu también) que yo no tengo ni vocación, ni inquietudes intra/extraescolares ninguna. Vamos, yo dejé el dibujo y pintura de pequeña porque pensé que había llegado al tope (que no al olimpo, que no lo veía ni de lejos) de saber dibujar muñecos articulados, dejé el teatro después de escribir, dirigir e co-interpretar la primera obra, porque alguien tiró una bomba fétida en el escenario del foso de mi colegio en el estreno (oye, ¡qué la premiere fue en Alcoy y ganamos un premio y todo! Si es que nadie es profeta en su tierra), dejé la flauta porque mi amigo Silf un día no pasó a por mi y dejé el baloncesto porque veía que aquellos entrenos no me conducían a nada de los esperado…seguía estando igual de redonda que la pelota, equivocandome de canasta en la que encestar y no tenía previsión de crecer 20 cm, así, a corto plazo.
Vamos, cero jobins en los que echar la tarde.  Pero las ansias por salir de trabajar me empiezan a brotar a eso de las 9.38 am…cuando acabamos de desayunar.

Y tanta gaita, ¿para que? ¡Si yo no se administrar mi tiempo libre!… Si incluso es malo para mi salud y mis relaciones personales… que al no tener ocupación, empleo mi tiempo en tumbarme en mi sofá-piedra (este es un mueble de mi casa, que al principio me caía super mal, y al que ahora empiezo a tener cariño. Ya te hablaré de él, si tenemos otro rato, pero para que te hagas una idea : es un sofá, que quiere ser piedra, y lo consigue. Remuña sigue bien, gracias.), pues eso, tumbarme en mi sofá piedra y divagar sobre el paso del tiempo, sobre lo que es mi vida, sobre lo que yo soñaba que sería cuando no me personaba más en dibujo y pintura, sobre lo que es la vida de otras personas, sobre la de migas que hay en el suelo, sobre la gente que escribe los libros que tengo en mis estanterías, sobre la de polvo que tienen las estanterías, sobre la gente que ha pasado por mi vida y que ya no forma parte de ella, sobre la gente que forma parte de mi vida, sobre las putas cortinas del salón, que no están rectas y eso me nerviosea sobre manera, sobre las toneladas de polvo que se acumulan en las estanterías y sobre que tengo una alergia selectiva, porque de otra manera, ya la habría palmado, dada la cantidad insultante de polvo y ácaros que pueblan el pie de la tele, sobre la felicidad, sobre el dolor, sobre el tiempo y sobre los restregones de los espejos que dejó Graciela la última vez que vino, lo torcido que está el edredón y las manchas marrones que le han salido a las sillas del salón. Porque mis sillas del salón tienen una enfermedad indescriptible y no descrita. Les sale manchas. Las traen nuevas y a os 3 días, tienen manchas marrones...no quieren estar aquí, eso está claro. Y cuando estoy en el sofá piedra, solo puedo ver polvo y manchas marrones y libros que he leido y no me acuerdo de que van y polvo y restregones…y vuelvo al lado oscuro en el que me paso dos tercios de mi vida.

Hoy, en mi primer día de jornada intensiva  he visto claro que, al igual que la ruleta rusa no es lo mismo sin un arma, la potencia, sin control, no tiene sentido. Hoy he tomado cartas en el asunto. He conseguido ponerme las chacletas y marcharme a comprar un pescao para la cena y dejar de pensar en moviditas estereoscópicas.Un pez con muchas espinas, iba yo a pedirle a mi coleguita la pescatera, para tenerme entretenida apartándolas….es mero instinto de supervivencia, lo aprendí en la carrera. Si estás tratando de evitar la muerte, no piensas en nada más, no te importa nada más. Y, convencida de que tenía la solución al hastío ponzoñoso, me he metido en mi bólido rumbo al mercapeich que hay a 200 metros de mi casa y, al loro, me he agenciao 5 lonchas de emperador molón, para hacer a la planchita, como me lo hacía mi madre en Navidad. 17,40 € me ha costado la medicina…no podía yo sufrir de resfriao, no, tenía que ser de nihilismo, tócate los huevos.
Efectivamente, ya se lo que estás pensando, que vas mu rápido siempre tu. A la mitad de la primera loncha, con recuento de espinas +/- cero, ya me he dado cuenta de varias cosas, a saber: que el tiempo es muy relativo, que el dolor se olvida y que, si realmente quieres curarte del nihilismo, pégate una sartená y no pierdas el tiempo quitando esqueletos a peces que no te harán olvidar que la vida es corta, aunque a veces te parezca larga, y tiene sus puntos, aunque a veces tarden una eternidad en llegar. Por la madre naturaleza, que así sea.

A.S.P.


1 comentario:

  1. Cuan razón tienes... prima mía... lo de la posición lagarto en el sofá lo tengo más que entrenao te lo digo... yo tampoco he descubierto muy bien como emplear el tiempo libre en macramé, encaje de bolillos o cualquier otra manualidad absurda... lo intenté en la juventud y todo fue fallido... lo del polvo acumulao tiene que ser algo generalizado excepto en las casas que viven las madres con trapo adosao al dedo pulgar y una cosa voy a decirte: te has parado a pensar que tus sillas pueden tener las caras de Velmez???? piensalo y no te asustes que yo sé que en un pasado teniaslé págico a una muñeca Rosaura asesina que vivia en mi habitación...

    ResponderEliminar